¿Y conseguiste…?

En ‘Poesía última de amor y enfermedad’, Lois Pereiro recordaba uno de los últimos poemas de Raymond Carver: “¿Y conseguiste lo que / querías de esta vida? / Lo conseguí. / ¿Y qué querías? / Considerarme amado, sentirme / amado en la tierra”. Desconozco, tampoco me he puesto a investigar, si fue de los últimos o quizás el último de Carver, qué importa si de una manera u otra lo que al final de su vida quiso publicar fue esto. Hay textos que llegan en el momento adecuado, qué sé yo, acaso me doy cuenta de que a veces regalamos tiempo, pero con el significado del verbo vaciado. Me preocupa, vaya novedad, preocupaciones, me preocupa, decía, que restemos opciones a la pregunta que se planteaba Carver por olvidar los huecos de los que escribí una vez. Me decía ayer un buen amigo, vais a permitirme el hartazgo de azúcar, que al final importa hacerle caso al órgano este que bombea sangre y no a aquel otro que hace las funciones de su jefe, ese que se constituye en hemisferios. ¿Y conseguiste lo que querías de esta vida? Caben modificaciones a la cuestión: ¿y conseguiste lo que más te compensaba en esta vida? Qué me pasa que últimamente siempre escribo de política, y lo hago sin hacerlo, he ahí la contradicción. No comparto la idea de reclamar más horas a los días, sino de aprovechar las disponibles en los huecos. Visto desde hace un mes un reloj que se ha convertido en tan solo una pulsera. Y qué sensación la de llevar la vista a la muñeca y comprobar que el tiempo se ha petrificado tras una ducha de agua hirviendo. Me preocupa, allá vamos de nuevo, la conciencia tan irracional que poseemos del tiempo, no hay aquí explicaciones metafóricas, tan solo una herramienta: móvil. Grupos, en líneas, grupos, escribiendo, aplicaciones de conversaciones a distancia, emocional y física. Me pregunto qué sucedería si en una de esas duchas situara al teléfono en la misma tesitura que atravesó el reloj. Sentiría, quizás, la imperiosa necesidad de levantar la vista, de avivar unas pupilas entumecidas que franquearían cualquier muro. No hay más país que los cuidados. No hay país que cambie sin considerarse, sin sentirse amado en la tierra. Gracias por la duda, Raymond.

2 opiniones en “¿Y conseguiste…?”

  1. He cogido de la biblioteca un libro suyo que no conocía: Principiantes…ni idea de que existía. Sólo conocía su poesía, a ver que tal…

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